
El plástico es un elemento que se encuentra en la mayoría de los productos que utilizamos en la vida diaria, por su extensa versatilidad, resistencia y economía es un material sumamente común en el mercado. El impacto ambiental que tienen es altísimo debido a la cantidad de residuos que genera. Una solución a este problema es el uso de los bioplásticos, que son un tipo de plásticos elaborados a partir de biomoléculas, lo cual hace que se degraden en el medio ambiente mucho más rápido.
Si bien cualquier material puede descomponerse si se deja pasar el suficiente tiempo, el plazo entre la degradación de unos y otros es muy variable. La biodegradación es un proceso natural y, tarde o temprano, todos los elementos se reincorporan al medio ambiente.
El plazo, como indicamos, es algo muy variable. Los residuos y desechos orgánicos, por ejemplo, tienen un tiempo de degradación muy corto, de días o semanas. Los materiales sintéticos, a su vez, pueden llegar a tardar varios años en degradarse. Por este motivo, es buena idea reciclar los materiales de este tipo siempre que sea posible.
Decimos que un material, objeto o producto es biodegradable cuando puede descomponerse en los elementos químicos que lo conforman, debido a la acción de agentes biológicos y condiciones ambientales de distinto tipo. Es decir, cuando hablamos de biodegradabilidad nos referimos a la capacidad de descomposición de algo.
Una importante información ofrecida en el reporte de European Bioplastics es la referente al uso de los bioplásticos en diferentes sectores de la industria. Los empaques son el campo más grande de aplicación, con un consumo de casi el 47% del total producido en el mundo, equivalente a 0,99 millones de toneladas. Se señala también que los materiales de bioplástico están siendo utilizados en muchos otros sectores y que continúa diversificándose y ampliándose su uso en segmentos tales como el de bienes de consumo, la agricultura y la horticultura.
La fabricación de bioplásticos, se informa también, se concentra principalmente en Asia, donde se produce más del 46% del total mundial, en tanto que Europa participa con una cuarta parte de la capacidad, aunque se espera que en 2025 este porcentaje alcance el 28%. “Recientemente se han anunciado inversiones importantes en el corazón de la Unión Europea; Europa está destinado a ser un productor clave de bioplásticos, que jugarán un papel protagónico para lograr una economía circular”, afirmó en la comunicación de EUBP su director Hasso von Pogrell..

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